
Me basta una noche,
una llamada y escuchar de tu boca la inmaculada oración: ¡No puedo estar lejos de ti!
Me basta un beso en la mejilla,
un abrazo que me enloquezca (aún más que el silencio)
Me basta una luna nueva para los dos,
un gesto de sinceridad,
la ternura reluciente de tu mirada,
el sello con moños y confite de tu sonrisa,
me basta olerte de nuevo,
tenerte aquí, allá, en mi, junto a mi.
Comerme tu boca, poco a poco, deleitarme con tu sabor, eso si... Qué esta vez no tenga final; que se escriba un pacto, porque no quiero dejar de probarte.
Me bastan un montón de suspiros y aquella llamada a media noche; pero sólo quiero escuchar un hola y que nos perdonemos sin mencionar la palabraMÁGICA.
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