Bajando las escaleras del Bloque P:
-Chama, chama, disculpa ¿cómo quedó tu horario?
-La chama me examina con su ojos verdes despectivos y me dice: ¡para ver el tuyo!
-Sin más dice algo desanimada: ¡Ah veremos tres materias juntas!
-(Tan amistosa yo que decido pedirle su número)
-Mmjú.. 0416..
-Dale yo te escribo para que guardes el mío..
De espaldas:
¡Si es odiosa la catirita esa!
¡Si es bruta esa gordita!
Cinco años después digo... sigue siendo odiosa; pero de algo sirvió la Universidad.
Cinco años después dices... "ni tan bruta era", me sirvió de amiga pa siempre.
Silvita,
cuántos recuerdos.
Sonrisas y felicidad, nena.
Cada amanecida universitaria, cada examen, trabajo especial, reportaje, artículos de opinión, disparates, incoherencias, crisis, frustraciones, mis gritos y tus berrinches, reportajes fotográficos, las comidas preferenciales o patacones especiales de mi madre, mis comidas y las tuyas, los juegos de futbol, alguna película en el cine, un loco viaje a la playa, las fiestas en el cuarto, las caídas, los regaños, las resacas, las salidas, los cumpleaños, cada: Mary qué te pasa?, las peleas, tus amores y los míos, me hacen reír y decir: crecimos juntas.
Hace unos días, alguien me preguntaba qué fue lo mejor de todo este tiempo,
como no mencionarte, Silvia Padrón.
Nos graduamos juntas.
Usemos el verbo To be o être..
(El honor es tuyo, puedes conjugarlo)
Estabas, estuve, estoy, estás, estaremos.
Nuestra amistad se conjuga en presente y futuro.
Por cierto, ¡gracias, por aquella vez que gritaste: MARYEVAN LEÓN TE NECESITO PENSANDO!
A ver hablemos tuyo:
No sois odiosa, ácida de vez en cuando.
Tierna, sensible y prejuiciosa.
Sifrina, bilingue y amante del periodismo informativo.
Comelona, flaca y yo gordita. (TE ODIO)
Tímida, enamoradiza y realista.
Bruta sois Bruta Silvia Padrón.. ¡Mentira, mentira!
Inteligente, bella y dulce.
Paciente, tan paciente que me sigues soportando.
Sé que dentro de un tiempo -no delimitaré- bajaremos unas escaleras, diremos:
-¿Tu eres la catirita que hizo tesis conmigo? (Te examino con mis ojos oscuros), mientras tu dices:
-¿Tu eres la misma gordita?
Seguramente sustituiremos unas escaleras por alguna silla de un café,
cambiaremos el Nestí del señor Peña o el Frapé en el cafetín
por una taza de capucchino, mocachino o té, -todo con edulcorante por favor-,
compartiremos otros horarios,
un montón de sueños,
ambiciosos, más ambiciosos,
y seguiremos celebrando nuestras locuras.
Dos cosas: TE AMO.

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