De repente fulana quiso ganar indulgencias con escapularios ajenos. Vaya usted a saber que día comenzó todo... o desde cuando se llenaban las carteras mágicamente.
Fulana tenía la costumbre de llegar a casa de los Menganos sin avisar. Desde que entraba repartía besos y abrazos -carajo parecían tan sinceros-. Se sentaba a conversar con la abuela y a la señora de la casa le ofrecía toda la ayuda posible; mientras que a la hija -contemporánea con ella-, le contaba de su primogénito, de su esposo y de su vida como ama de casa. Bien recibida es usted aquí mija, decía la abuela. Y la madre y la hija lo afirmaban regalandole mimos a su hijo. Fulana decía sentirse como en casa. Quien no se va a sentir en casa, si para no extrañar nada se llevaba todo lo que se encontraba a la vista. Pues sí saltemos al embrollo, rollo, conflicto de la historia: señores fulana es cleptómana. Y no fue hasta aquél día en el que la tardía navidad del hogar de los Menganos hizo que el Niño Jesús les trajera como obsequio descubrirla.
Eran las seis de la tarde, cuando la mengana más joven de la familia se ofreció a vestir al primogénito de la fulana...sorpresa para ella encontrarse con dos de sus atavíos en la cartera de la mujer. Mengana conmocionada ni llama a la policía, ni a los bomberos ni al jefe familiar. La cosa no es melodramática, se calman porque tampoco tomó la justicia por sus manos. La despidió en la puerta como de costumbre. Una vez puesto el candado corrió a su habitación a hacer inventarios de sus prendas... ¡Ohh, ohh faltaban cosas! Fulana qué descarada se llevó la cámara.. y pasa que mengana es la confiada más descuidada de la ciudad. No dijo nada. Tampoco pensó en un plan para recuperar sus objetos. Se llenó de valor, cogió el teléfono y le dijo: -"Es mejor que no regreses, es todo". Fulana ofendida le escribió excusándose y afirmandole que ella no tenía ninguna de sus pertenencias. Mengana hizo caso omiso a sus palabras.
Pero, la tecnología hizo de las suyas...como ayuda la era de la información, porque días después...una afamada red social arrojó las pruebas de que fulana era culpable de todos los cargos. La familia Mengana se reunió para deliberar qué hacer. Muchas ideas vociferaban: "vamos pa su casa, tiene que devolver las cosas, no mejor dejemos todo así, así se quedará cuando vea que tenemos pruebas". Y de esa última frase se guindaron. Me lamenta informales que: no hubo ni golpes ni escándalos. Ni negaciones ni negociaciones. Ni jaladeras de cabellos, ni puertas cerradas ni llantos.
Fulana metida en personaje detectivesco llegó a casa de Mengana mostró las evidencias. Y salió por la puerta grande con una cámara.. dicho sea de paso, le dijo: tienes tan buen pulso que la foto de la prueba no te salió movida, buenas noches.
Razón tenía la señora de la casa, cuando repetía aquél refrán: "se ven las caras, pero no los corazones"..sí me lo permiten lo versiono: se ven las caras y en las carteras se encuentran partecitas de corazones. Tres atavíos y once años perdidos, con el permiso de la exactitud.
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