domingo, 20 de febrero de 2011

Carta a una vida nocturna

En algunos textos no se deben usar los posesivos. En algunos textos, se debe cambiar "mi" por "a". Eso explica el título. Eso explica la preposición.
¿Te has preguntado cuántos minutos en silencio tenemos? ¿Te has dado cuenta que entre nosotros no hay espacios en blanco? Siempre estás tú, contando tu vida. O queriendo saber de la mía. Y si hay rumores de tristeza basta un chiste bueno o malo, o que yo no entienda y por eso pierde el sentido. Pero, no la risas; las risas jamás.
¿Te he dicho que te adoro? Seguro, sólo estoy siendo repetitiva. ¿Te he dicho ¡gracias!? No lo sé. Y no te quiero agradecer, porque las gracias se guardan para el final. Y no me gustan los finales, cuando hay risas muchas risas de por medio.
Pensando en eso de que tu tienes tres leyes en tu vida, quiero tener tres también en la mía. Sin embargo, tú tampoco sabrás ni la primera ni la tercera, porque también se contextualizan.Y de la segunda, sólo diré que preguntes.
Oportuno y fugaz. Adorable. Irreemplazable. Y por supuesto, impredecible vida nocturna. Eres eso eres.
Escuchar no es fácil. Y puedes hacerlo. Admiro tu agilidad al mover cada pieza de cada juego. Admiro que apuestas a ganar. Y que con un sonrisa te comes todo el ácido que haya frente a tí. Admiro tu amistad. Tus ganas, tu valentía.
Y quiero que siempre estés "soplando las nubes grises",-como dice la canción-... "por que -también sé- puedes caminar descalzo sobre clavos de hierro".
Feliz noche,  siempre felices noches mi vida nocturna. 
PD: ¡Gracias por ser mi amigo!

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