viernes, 3 de junio de 2011

Usted no debe saber


Usted, -sí usted-, no debe saber que sus besos han quedado tatuados en mi aliento


Sucede otra vez 
que me encuentro sola
en una plaza sin nombre,
en el insomnio,
en el teatro,
en el fin del mundo,
quizá con otra alma,
quizá con otra lengua,
quizá con otros tiempos,
y me descubro callada pensándolo.

(Re)construyendo las comisuras de su boca
inventándome los movimientos que ya 
las luces apagaron,
saboreando con cautela
ese rancio sabor de sin sus labios.
Sucede que beso a otros,
y me descubro mentirosa:
besándolo a usted,
(buscando a los cíclopes que de cerca ya no se miran.
Ni se tocan los bordes de la boca con los dedos).

(Re)enmarcando sus rasgos en caras que (des)conozco,
pintando lunares en pieles que no existen,
situando sus manos y mi cintura,
en un mismo buchecito de luz,
en las preguntas capciosas, 
en el regazo de un árbol,
en los asientos traseros de un taxi,
en una calle vacía,
en un domingo,
en las lecturas de Galeano,
en la sonrisa de un cuarto creciente,
en el Peter Pan siluetado en una nube,
en, en, en, en, en, en...
end.

1 comentario:

  1. Hago un recuento y supongo que hay una sola persona. revelas una boca, recuerdas unos besos.tienes este blog repleto de una sola persona mientras a mi me encantaria ser esa persona. Ser "manquesea" una de tus letras o de tus comas
    D.

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