sábado, 26 de noviembre de 2011

A vos que tanto odiáis, el voseo maracucho.
Yo pudiese escribirte que vuelvas,
que regreses,
que vengas.
Puedo escribirte mil poemas malos,
                                   (exhibirte por todas estas palabras)
inventarte mil tardes tomando té o
una botella de vino.
Inventarte en cualquier sonrisa y
en mis letras. (Recordarte cuando quemo las comidas y no estás)
En las conversaciones que tenemos
cuando venís a mí,
preocupada por la vida, por el cielo: verdadero infierno,
por largarte a Buenos Aires, por la muerte,
por llevarme, por el futuro: si es que existe, por la locura.
Por la honda tristeza.
Ver tu iris verdecito agrandándose, ahogándose en el silencio del mar.
Es tu mundo, son tus mundos un mar, donde yo me he quedado perdida.
Y yo rezo palabras,  -esperando que aparezcas-
Sushi,
Michelada,
brownie,
Octubre 17
o Julio 16.
No te quiero convertir en fuiste, eras, estabas.
Carajo como te extraño, estamuchacha.

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