Me imagino que
esto que he hecho, tiene un alma, después de vos. Y sabemos que el alma no
existe, pajarito azul, como la poesía que tanto buscamos y la vomitamos en
todos los techos, y la vomitas al pelarle el culo a una ciudad entera. Cruzamos
una acera y somos geografía
cruzamos una acera, y suena la tragedia a la hora
del almuerzo,
¿oyes?,
Esa señora
gorda comiéndose un jugoso muslo
¿qué
estará tragándose en realidad?
nos montamos en un autobús y hay tantas caras pálidas,
rogándonos un poquito de la luz, que esparcen nuestras manos. Es como si al
montarnos o al entrar a cualquier hueco hubiese un apagón, en la mismísima
América. Qué ya basta de soñar con Francia y sus torrecitas. Yo no sé de quien
es la energía. La vida misma, de ellos, me suena a un cuento triste y borracho
de Bukowski.
Tanto sib vert... escribs poco pero com has cambiado, ha cambiado tu stilo, morena, muchach-
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