jueves, 27 de mayo de 2010

Hablemos de antigüedades


Yo por mi parte dispongo de aquel cajón de madera,
donde mamá guardó una hojita desteñida, un suspiro senil
y la esperanza del amor que nunca llegó.
También propongo que se rompa la cadena,
los vínculos y los amores desahuciados.
Que se prohíba conseguir la llave, que ni allí ni en el iluso corazón se guarde alguna cajita añeja de recuerdos.
Le doy cabida a las confiscaciones.
Quiero que se proclame en cadena nacional:
Intervenir las taquicardias,
expropiar las mariposas
y el amor barato que le subastas a otras.
Que no quede algún sentimiento pasado. ¡Que no queden!
Sin embargo, propongo que seas tú quien encuentre la llave (en un beso ha de estar)
que guardes tus pertenencias y que sean sólo:
la mejor sonrisa,
la mirada pretenciosa,
y el beso con sabor a ...(sabes que sigue)
No se vale otro amor.


2 comentarios:

  1. waka, waka, soy la primera en comentar! seguí escribiendo que es una manera de alimentar el alma... la tuya y la de quienes te leen!

    ResponderEliminar
  2. Hay sabores, bocas, pieles, olores y palabras que nunca vencen.
    Hay niñitos detrás de un tobogán mirando a alguna morenita.
    Hay sentimientos que se recuperan.

    ResponderEliminar