martes, 28 de diciembre de 2010

De la Tregua, de Mario Benedetti!

Usted Martín Santomé no sabe,
cómo querría tener yo ahora todo el tiempo del mundo para quererlo
pero no voy a convocarlo junto a mí
ya que aún en el caso de que no estuviera todavía muriéndome,
entonces moriría sólo de aproximarme a su tristeza...

Usted Martín Santomé no sabe,
cuánto he luchado por seguir viviendo
cómo he querido vivir para vivirlo
pero debo ser floja incitadora de vida
porque me estoy muriendo Santomé...

usted claro no sabe
ya que nunca lo he dicho
ni siquiera en esas noches en que usted me descubre
con sus manos incrédulas y libres.

Usted no sabe cómo yo valoro
su sencillo coraje de quererme...

Usted Martín Santomé no sabe
y sé que no lo sabe porque he visto sus ojos
despejando la incógnita del miedo ... no sabe que no es viejo, que no podría serlo
en todo caso, allá usted con sus años
yo estoy segura de quererlo así.

Usted Martín Santomé no sabe,
qué bien, qué lindo dice Avellaneda
de algún modo ha inventado mi nombre con su amor,

usted es la respuesta que yo esperaba a una pregunta que nunca he formulado
usted es mi hombre y yo la que abandono
usted es mi hombre y yo la que flaqueo

usted Martín Santomé no sabe,
al menos no lo sabe en esta espera
qué triste es ver cerrarse la alegría
sin previo aviso de un brutal portazo es raro, pero siento que me voy alejando
de usted y de mí
que estábamos tan cerca
de mí y de usted quizá porque vivir es eso,
es estar cerca y yo me estoy muriendo Santomé
no sabe usted qué oscura, qué lejos, qué callada...
usted Martín,

Martín cómo era los nombres se me caen
yo misma estoy cayendo

usted de todos modos no sabe ni imagina
qué sola va a quedar mi muerte sin su vida.

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