martes, 28 de diciembre de 2010

La fulana de piernas inquietas

-Buenas noches, respondió ella sin voltear a mirarlo.
Soy Gustavo. Sé que no lo preguntas y por la insistencia de tus piernas.. tampoco te interesa. Eso no es lo importante. Lo importante es que me interesas. Te divisé entre  aquella mujer de ojos claros, la otra de cabellos cortos, la mengana que me guiña el ojo y la fulana que se atreve a tropezarme. Y fíjate que me interesaste tú. Sí la de piernas inquietas, la que no sabe como ser más mal educada, la que desea que me vaya. La que ni por equivocación voltea la mirada. No sé si por miedo o por desinterés. Tampoco importa. ¿He dicho que lo que importa es que estarás aquí conmigo? Y mañana cuando recuerdes a Gustavo, pensarás ¡qué tipo tan loco! Y entonces, ya me gané el primer pensamiento y me atrevo a decir que una sonrisa. Volverás. Y te sentarás en el mismo lugar. Quizá con el cabello suelto y los labios vestidos de rojo. Y pensarás: ¿Gustavo no vendrá?. Y ahí estaré esperando que me invites a pasar con la mirada. Diré: ¿disculpa sabes bailar? Negarás con la cabeza. Soy terco.. terminaremos haciendo el ridículo en la pista. Tampoco se bailar. Aunque a mi nadie me dijo que aquellos que lo hacen son los que saben. Por tanto, te seguiré. Serás mi maestra de baile. Reirás. ¡Segunda sonrisa! La noche pasará rápido y ni tú ni yo nos querremos ir. Te advierto - de antemano- que no me interesan los prejuicios. Así que ahórrate cada no puedo y planta a tus quieros. ¿Qué cosa con la gente no? Quieren hacer algo y no lo hacen. Quieren decir algo y no lo dicen. Yo, por ejemplo, hace tiempo me deje de eso. Y por eso, aquí me tienes hablándole a una mujer que ni siquiera voltea a verme. Claro, eso me gusta. Ya te debes estar preguntando como soy. Y con todo lo que hablo, no te ahorraré el trabajo. Puedes mirarme cuando quieras. O no puedes hacerlo. Será tu elección. También puedes asustarte y salir corriendo. Y eso he de entenderlo, la situación no permite tolerar las idioteces de un tal Gustavo que no sabe bailar y que habla sin parar. Pero, le advierto señorita que puedo ser un loco o un asesino en serie. Puedo ser un idiota o un hablador. Puedo ser lo que usted quiera si me lo permite. Tonto, enamorado, fastidioso. Usted decide. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario