martes, 20 de septiembre de 2011

Toque de olvidos

La penumbra caía por graneles y  todo se volvió gris, tan gris.. 
I
Los sueños se me desmoronan en la mano, oficina vacía con polvo. 

II
Hay sombras rasgando almohadas. Degollando momentos, jalándole las orejas para sacarlos y enterrarlos en nubes de arena. Sentándolos en un rincón y no dejarlos parar nunca. Érase una vez un fin de mundo con títeres musitando extraños lenguajes. Distantes. Lejanos. 

III
Un fin de mundo en reversa con criaturas que salen de algún lugar equívoco para ser alabadas, por ¿cuánto tiempo? 

IV
Sigo aquí; lanzo suspiros como alfileres de vudú. Han tomado las más sutiles formas. Y no (te) llegan.

V
Han pasado unos cuantos silencios, porque no sé contar las horas. 
Ya fueron suficientes domingos. 

VI
Es pertinente avisarles muchachas: dejen de esperar poetas. Verán llegar la muerte con exquisitas palabras y puntos y comas, bien situadas. Os advierto: no he dicho que la muerte es mala; menos si la disfrazan con poesía. 

VII
Quizá andes por estas letras poeta. Quizá no seas tú. Quizá tampoco sea yo. Había que dejar de aparecerte, de escribirte.  

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